Instagram no es capaz de proteger a los Influencers

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Instagram somete al colectivo a procesos de denuncias disfuncionales en bucle que permite a estafadores y extorsionadores campar a sus anchas en la red social.

Alguien podría pensar que un activo digital, una cuenta en redes sociales, no debe considerarse un activo o que su valor es intangible, pero lo cierto es que una cuenta con mas de 150.000 seguidores es una herramienta de trabajo que genera ingresos, negocio y puestos de trabajo.

Tiene un inherente valor patrimonial para su titular, pero el control de la cuenta nunca está en manos del creador de contenidos. Lógicamente, esto tiene que ver con el modelo de negocio que el influencer ha elegido: invertir en contenidos y apoyarse en tecnología de terceros, en este caso, en la de Instagram.

La relación empresarial es asimétrica desde el principio, no media un contrato, ni forma de solucionar controversias entre las partes, y por supuesto, sin interlocutores ni seguridad jurídica.

Explotar una cuenta con miles de seguidores es muy parecido a una criar vaca. La cuidas, la alimentas, la engordas y la ordeñas, pero la vaca no es tuya, la vaca es de Instagram, y si decide que tu vaca ya no le gusta, la sacrifica y no te da ni un filete.

Robo de Cuentas en Instagram

Cuando en nuestra compañía recibimos la llamada de una influencer con 90.000 seguidores solicitando ayuda porque no podía acceder a su cuenta, nos temimos un nuevo caso del “Robo del Agente de Soporte de Instagram”.

Esta práctica ya se ha convertido en un todo un clásico. Es conocida, y ocurre por diferentes razones, pero sobretodo, porque Instagram no es capaz de formar a los usuarios influencers que mas alcance e interacción le generan, y tampoco es capaz de tener preparado un protocolo para recuperar las cuentas antes de que el daño sea mayor.

El “Robo del Agente de Soporte de Instagram” consiste en un procedimiento que termina con el cambio de las credenciales de administración de las cuentas sociales, su bloqueo y posterior solicitud de pago para la recuperación.

 

 

Se trata de un delito de apropiación indebida y extorsión, un delito informático soportado por la falta de cultura de la seguridad y una técnica criminal mas vieja que el laurel, el chantaje. El cómo se fragua, despliega y se padece es solo el resultado, lo interesante son los porqués.

El robo de cuentas en Instagram ocurre porque al proveedor, a tu socio, le importa un bledo si pierdes tu cuenta, tus seguidores y tu legado digital.

Instagram no tiene atención dedicada para este tipo de casos, protocolos de actuación rápida, video de formación explicando los pasos a seguir o como protegerse. Sabe que el problema existe, sabe como se produce, pero aunque tengas 500.000 seguidores, para ellos tienes el mismo valor que un usuario con 20, el mismo soporte: Cero.

Parasitismo de la Influencia

Los Influencers, su cuentas y marcas sirven como trampolín para parásitos digitales. En ocasiones estafan, otras se sirven de ellos para recopilar datos personales, relleno de formularios de sorteos por los que les pagan algunos euros, recopilación de tarjetas de crédito, o en el peor de los casos, acceso a información sensible que se utilizará como vector de ataques posteriores. Las víctimas son usuarios sin cultura de la seguridad que pueden ser estafadas de forma sencilla, remotamente.

 

 

Siempre comienza con una cuenta suplantada, con la misma apariencia, fotografía de perfil, descripción y contenidos históricos. Ubica en los comentarios de los posteos y historias señuelos que redireccionan a los seguidores de la influencer a supuestos sorteos. Una gran parte de los seguidores pican el anzuelo, van a donde les proponen, son estafados y se recopilan sus datos personales.

De nuevo, Instagram pone trabas a la solución, mareando la perdiz, se inhibe, no gestiona de forma seria y comprometida el fraude en su red, que en la práctica es lo mismo que permitirlo.

La solución es formar

Visto que Instagram no tiene forma de gestionar el problema y que sus limitaciones son obvias, un video formativo a todos los influencers con un número de seguidores relevante y valioso, sería suficiente. Un simple email.

Los influencers merecen cierta atención, la relación simbiótica entre el usuario y la red social bien lo merece. Proteger a los influencers es proteger a la red, a los internautas, e incluso a la innovación.

Seguro que en muy poco hablaremos de este problema en pasado, pero mientras tanto, es mejor estar alerta.

 

Jon Palma

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